lunes, 21 de enero de 2013
Libertad desde varias perspectivas.
Una isla del Estado francés, pequeña y prácticamente abandonada. Ahí estaba yo, con una mujer bastante joven pero aun así adulta y más mayor que yo. Mi dormitorio era arriba cuando el salón de abajo se podía ver perfectamente. Durante el sueño era claro y nítido, ahora no tanto. Me tenían ahí aislada, incomunicada Sin posibilidad de escapar.
Hasta que al día siguiente, colocaron en ese mismo lugar a otra yo, exactamente igual pero siendo la testigo, la doble de la verdadera Yo que había conseguido escapar con gran astucia.
Era extraño, pues podía salir al pueblo que no era más grande ni menos abandonado que la isla y me dirigí al cine. Una chica de mi misma edad era el vivo reflejo de la mujer de la casa, nadie diría que no eran madre e hija. Me fui del cine, no recuerdo la razón, tan sólo recuerdo ver a un chico despedirse, el pelo negro, pero los ojos tan albinos que es imposible que no me traigan recuerdos.
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