lunes, 21 de enero de 2013
Libertad desde varias perspectivas.
Una isla del Estado francés, pequeña y prácticamente abandonada. Ahí estaba yo, con una mujer bastante joven pero aun así adulta y más mayor que yo. Mi dormitorio era arriba cuando el salón de abajo se podía ver perfectamente. Durante el sueño era claro y nítido, ahora no tanto. Me tenían ahí aislada, incomunicada Sin posibilidad de escapar.
Hasta que al día siguiente, colocaron en ese mismo lugar a otra yo, exactamente igual pero siendo la testigo, la doble de la verdadera Yo que había conseguido escapar con gran astucia.
Era extraño, pues podía salir al pueblo que no era más grande ni menos abandonado que la isla y me dirigí al cine. Una chica de mi misma edad era el vivo reflejo de la mujer de la casa, nadie diría que no eran madre e hija. Me fui del cine, no recuerdo la razón, tan sólo recuerdo ver a un chico despedirse, el pelo negro, pero los ojos tan albinos que es imposible que no me traigan recuerdos.
domingo, 5 de agosto de 2012
Cosmos.
Comencemos por lo mas cercano, tu mundo, la Tierra. Pose mi mano en la hierba ya que estaba echada boca arriba y profundice en ella. Note como mi espiritu traspasaba capa a capa hacia abajo ganando una calidez agradable aunque fuerte al llegar a su corazon. Alli comenzamos a hablar, una dulce voz de mujer me explico: "Pequeña Aurelya, soy calida pero ya sientes en tu pequeña mano mi frialdad. Doy y ofrezco a mis habitantes todo tipo de elementos, incluso magia. ¿La sientes?"
-Te siento querida, te noto convencida de que en algun momento seas reconocida por todos y cada uno de tus habitantes, porque ahora pareces cansada, algo triste.-
Palpito, como sonriendo "Busca tu lugar aqui. Es como un puzzle muy complicado ya que las piezas son de diversos tamaños. El objetivo esta en que todos sean un gran bloque solido. Asi cambiarian las cosas. Ahora Aurelya, ve, investiga el universo, siente mi magia y viaja"
Aprete las manos en la hierba y el viento soplo con mas fuerza, impulsandome.
Visite a nuestro amigo Sol. Me acercaba despacio, como con miedo. Era muy calido y a medida que me acercaba, mas le sentia. Sin mediar palabra, me enguño, veia el espacio dentro de el con un fino velo ambar. Le notaba en todo mi cuerpo, palpitante.
"Aurelya... Aunque sea mas correcto decir Sairazelle, utilicemos tu verdadero nombre. ¿Sabes por que me sientes con tanta fuerza? Piensalo"
-Soy fuego de luz-
"Eres fuego de luz de este que ahora sientes, de las estrellas. Sienteme de la forma mas sutil, cuando desde tu planeta te roza la luz en la piel."
-Lo hare, tu luz es la mas espectacular, te tendre siempre presente, rey del universo-
"No lo dudo, estas purificada y llena de energia ahora sal y viaja al universo que yo reino y tantos otros que sabes que hay. Es mas correcto decir rey de mi universo. Ve, Aurelya, ve."
Despues de fuertes latidos otra vez, me solto al espacio y antes de marchar me dirigi a el y a todo su universo, con una peticion de ser digna «Que la Estrella brille en la hora de nuestro encuentro».
Despues de echar un vistazo a las estrellas, fui hasta Saturno, el planeta que mas me gusta. Le admire con una sonrisa de jubilo volando al ras de su atmosfera y entre las separaciones de sus aros, viendo las piedritas que lo componen. Mientras seguia revoloteando, me hablo.
"¿Que te hago sentir, pequeña Sairazelle?"
-Me emocionas, me encantas y te adoro-
"Estas increiblemente abierta a mi. Veo asombro y respeto tambien."
-Desde siempre que tengo juicio de razon me has encandilado.-
"Querida, quiero hacerte un pequeño pero importante regalo. Vuelve a recorrer mis anillos y coje una piedra de las que lo componen. La que tu desees pero que no sea muy grande."
Flotando entre los anillos observe las piedras de diversos tamaños pensando cual elegir hasta que una brillo por un instante. Era pequeña tirando a mediana y la mostre -¿Servira este tamaño? -
"Si esa es la que consideras adecuada, si. Guardala y nos volveremos a ver al final de trayecto. Buen viaje, Aurelya".
Vuelta a echar un ojo a las estrellas visire la luna.
"Aurelya, dejame verme en ti"
Automaticamente abri mis sentimientos a ella dejando ver lo que era para mi.
"Me adoras, me quieres aunque hay ocasiones que me alejas un poco para ver a tus amigas estrellas, jaja. No te preocupes, lo entiendo, mi luz es un reflejo de estrellas. De las vidas que tu conoces, me gustan dos nombres que nos unen. Leandra y Sara."
-Me considero ambas en esta vida, por poco que sea el parecido extricto.-
"Sara era corazon de belleza, era corazon de noche al ser vampira. Me tenia como amiga casi intima. Leandra como una hermana, la media luna en su frente dice bastante."
-Me pareces algo bellisimo que refleja la luz de todos sus amigos que tiene alrededor-
"Abrazame, Sara, Leandra, Aurelya; no temas porque no entre en tus brazos."
Me acerque despacio y cuando la abrace se ilumino con fuerza en su brillo filtrandose en mi corazon, recorriendo mis venas. Al verme tenia un resplandor blanco y plateado por todo el cuerpo.
"Te doy este regalo, querida, tenerme en ti".
Me mire antes de continuar, la energia del sol estaba pegada en mi como una especie de aura ambar muy sutil y la energia de la luna estaba dentro de mi, plateada por el interior de las venas mientras fluia. Me lanze a contemplar Urano, hablandome el primero, leyendome la mente. "¿Por que te gusta tanto mi color?'
-Hace un tiempo hubiera dicho que simplemente es bonito, pero a estas alturas intuyo que es porque ese color me recuerda a mis amigas, Endy y Mor.-
"Ya comienzas a sentirme, mientras lo haces contesta, ¿que te transmito?"
-Misterio. Un misterio que me lanzaria a conocer sin temor.-
"Contempla de cerca mi color azulado y acepta mientras mi energia"
Mientras le sentia dentro de mi cuerpo, su color se iba cambiando de tonalidad hasta alcanzar un purpura intenso. Y con un ultimo palmo de energia, volvio a su color normal.
-Te siento querida, te noto convencida de que en algun momento seas reconocida por todos y cada uno de tus habitantes, porque ahora pareces cansada, algo triste.-
Palpito, como sonriendo "Busca tu lugar aqui. Es como un puzzle muy complicado ya que las piezas son de diversos tamaños. El objetivo esta en que todos sean un gran bloque solido. Asi cambiarian las cosas. Ahora Aurelya, ve, investiga el universo, siente mi magia y viaja"
Aprete las manos en la hierba y el viento soplo con mas fuerza, impulsandome.
Visite a nuestro amigo Sol. Me acercaba despacio, como con miedo. Era muy calido y a medida que me acercaba, mas le sentia. Sin mediar palabra, me enguño, veia el espacio dentro de el con un fino velo ambar. Le notaba en todo mi cuerpo, palpitante.
"Aurelya... Aunque sea mas correcto decir Sairazelle, utilicemos tu verdadero nombre. ¿Sabes por que me sientes con tanta fuerza? Piensalo"
-Soy fuego de luz-
"Eres fuego de luz de este que ahora sientes, de las estrellas. Sienteme de la forma mas sutil, cuando desde tu planeta te roza la luz en la piel."
-Lo hare, tu luz es la mas espectacular, te tendre siempre presente, rey del universo-
"No lo dudo, estas purificada y llena de energia ahora sal y viaja al universo que yo reino y tantos otros que sabes que hay. Es mas correcto decir rey de mi universo. Ve, Aurelya, ve."
Despues de fuertes latidos otra vez, me solto al espacio y antes de marchar me dirigi a el y a todo su universo, con una peticion de ser digna «Que la Estrella brille en la hora de nuestro encuentro».
Despues de echar un vistazo a las estrellas, fui hasta Saturno, el planeta que mas me gusta. Le admire con una sonrisa de jubilo volando al ras de su atmosfera y entre las separaciones de sus aros, viendo las piedritas que lo componen. Mientras seguia revoloteando, me hablo.
"¿Que te hago sentir, pequeña Sairazelle?"
-Me emocionas, me encantas y te adoro-
"Estas increiblemente abierta a mi. Veo asombro y respeto tambien."
-Desde siempre que tengo juicio de razon me has encandilado.-
"Querida, quiero hacerte un pequeño pero importante regalo. Vuelve a recorrer mis anillos y coje una piedra de las que lo componen. La que tu desees pero que no sea muy grande."
Flotando entre los anillos observe las piedras de diversos tamaños pensando cual elegir hasta que una brillo por un instante. Era pequeña tirando a mediana y la mostre -¿Servira este tamaño? -
"Si esa es la que consideras adecuada, si. Guardala y nos volveremos a ver al final de trayecto. Buen viaje, Aurelya".
Vuelta a echar un ojo a las estrellas visire la luna.
"Aurelya, dejame verme en ti"
Automaticamente abri mis sentimientos a ella dejando ver lo que era para mi.
"Me adoras, me quieres aunque hay ocasiones que me alejas un poco para ver a tus amigas estrellas, jaja. No te preocupes, lo entiendo, mi luz es un reflejo de estrellas. De las vidas que tu conoces, me gustan dos nombres que nos unen. Leandra y Sara."
-Me considero ambas en esta vida, por poco que sea el parecido extricto.-
"Sara era corazon de belleza, era corazon de noche al ser vampira. Me tenia como amiga casi intima. Leandra como una hermana, la media luna en su frente dice bastante."
-Me pareces algo bellisimo que refleja la luz de todos sus amigos que tiene alrededor-
"Abrazame, Sara, Leandra, Aurelya; no temas porque no entre en tus brazos."
Me acerque despacio y cuando la abrace se ilumino con fuerza en su brillo filtrandose en mi corazon, recorriendo mis venas. Al verme tenia un resplandor blanco y plateado por todo el cuerpo.
"Te doy este regalo, querida, tenerme en ti".
Me mire antes de continuar, la energia del sol estaba pegada en mi como una especie de aura ambar muy sutil y la energia de la luna estaba dentro de mi, plateada por el interior de las venas mientras fluia. Me lanze a contemplar Urano, hablandome el primero, leyendome la mente. "¿Por que te gusta tanto mi color?'
-Hace un tiempo hubiera dicho que simplemente es bonito, pero a estas alturas intuyo que es porque ese color me recuerda a mis amigas, Endy y Mor.-
"Ya comienzas a sentirme, mientras lo haces contesta, ¿que te transmito?"
-Misterio. Un misterio que me lanzaria a conocer sin temor.-
"Contempla de cerca mi color azulado y acepta mientras mi energia"
Mientras le sentia dentro de mi cuerpo, su color se iba cambiando de tonalidad hasta alcanzar un purpura intenso. Y con un ultimo palmo de energia, volvio a su color normal.
Esencial.
+ Habla como si las varitas tuvieran alma, como si pudieran pensar.
- La varita escoge al mago.
- La varita escoge al mago.
domingo, 20 de mayo de 2012
Magic dance?
El idioma principal en el aire era el ingles, Andre y Jahid conversaban de tantas y tantas cosas por hacer cuando un monton de gente estaba tras ellos, esperando a seguirles para llegar a su destino: el gran salón.
Todos con un toque formal, estaban listos para la fiesta, el banquete, pero aun quedaba la parte mas complicada: llegar.
Entre los dos guias apareció el tercero: Dani, el tatuaje de su cuello y su atuendo informal le delató.
Después de tanta vuelta entre escaleras que no se estaban quietas en la misma posición, llegaron ellos y sus invitados.
Yo les esperaba a los pies de las escaleras recibiendolos, con una sonrisa y un vestido blanco y azul; a él, con un tierno abrazo y un beso tan perfecto como siempre.
viernes, 6 de abril de 2012
Fire's sword.
Empuñadura azul mar, en ambos lados dos piedras; a la izquierda ámbar, a la derecha rubí. Justo en la parte baja de la empuñadura ambas piedras a la mitad; de ambas salía una rama dorada no muy brillante que enredaba como una planta la empuñadura azulada.
En la zona que la hoja se junta con la empuñadura está bañada en oro, muy levemente, el resto, era un azul cielo muy claro, con mucho blanco. El fuego que la acompañaba a la larga y delgada espada era rojo anaranjado, naranja rojizo, ya que al tiempo que crepitaba se observaban distintos colores.
Kerey, si no me equivoco, era su nombre, un chico con el pelo azul oscuro y profundo pero inconfundible con el negro y unos ojos dorados muy anaranjados con puntos rojos.
Me ofreció recuerdos de cuando luchaba con él: ''En lo que ves, estábamos luchando juntos y llegamos a un punto de flitrarnos poder como si yo fuera un corazón, cuando eso ocurrió, el detalle dorado fue mucho más brillante, mi hoja azulada fue rojo casi sangre y el fuego llego a ser un blanco con resquicios de naranja. Cada corte que dabas era heladoramente cálido y el rastro que dejabas era de ese mismo color.''
Un detalle no muy importante pero que a mí me encanto, fue cuando descubrí su nombre: coloqué su hoja en mi frente, fría al tacto, pero la carne, venas y sangre, ardiendo.
Detalles especiales.
Antes de acostarme, viajé al desierto aquel donde creé las lindas flores creadas de ilusiones para mis amigos dioses. Era de noche en el desierto y una luna amarillenta como la arena y medio comida iluminaba el ambiente seco y frió del desierto, enorme.
Jugué con la ilusión de las flores hasta que mi querida amiga Mor apareció tras de mi, depositando un besito en mi mejilla. Hablé con ella de lo que pensaba hacer, la pedí alguna instrucción básica que había olvidado y que me eligiese el atuendo adecuado para lo que tenía pensado hacer.
Me vistió y me otorgo el aspecto de Sairazelle como quería que hiciese; ''Si salgo con este alma, somo tu y yo, así que si no os importa, lo usare en mis viajes''
Sonrió y me abrazo, quedándome al instante dormida.
[#]
Al despertarme, ya despejada y descansada, comencé el viaje que tenía pensado desde la noche anterior. Me encontré con la entrada triangular a aquel mundo en medio del desierto que Dreick me había explicado, recordaba poco de él, hace ya mucho que me lo explico y me había olvidado de cosas.
Lo básico lo tenía: no sabían nada de Valinor y me acordaba de ciertas cosas como el castillo que había ahí.
Sobrevolé siendo invisible la ciudad, intentando conocerla y supe que en hora humana allí serían sobre las 5 o 6 y estaban casi al principio del verano, aunque aun en primavera. Observe la gente desde cerca, siguiendo a un grupo de hombres hablar por una plaza, a una mujer en su casa satisfecha de su trabajo sentándose y leyendo algo, los bosques con un lago en un claro despejado de arboles, en el que un hombre no muy joven pero tampoco mayor, parecía ir a pescar o simplemente observar a los peces.
Quise asegurarme de ser invisible, y toque el agua haciendo que se formasen ondas, y ese hombre miro al cielo, donde no había ninguna nube y después al agua, convencido de que tenia que haber sido un pez.
Solamente me di una vuelta de reconocimiento ya que no recordaba con exactitud que hacer, simplemente me acordé del truco temporal, de poder aparecer en el mismo sitio años antes o después. Volando aún cerca de la gente que ni se enteraba de mi presencia, me sorprendió y asombró algo: una niña de unos 8 o 9 años.
Lo que probablemente fuese su madre, estaba hablando con una mujer, y la niña estaba a sus espaldas, mirando ligeramente al cielo, con una sonrisa de asombro y encantadora. Supe que me miraba a mí y me fijé en cada detalle de la pequeña: Aun suponiendo que tenia esa edad, parecía más pequeña y frágil, con un rostro realmente blanco y bonito, un cabello que le llegaba hasta los hombros bastante ondulado pero sin llegar a ser rizado, de un marrón chocolate con leche precioso. Si no recuerdo mal sus ojos eran grises profundos con el aro del iris tan negro como la pupila y vestía con lo que parecía una ''túnica romana'' de un rosa cerezo muy clarito.
Me miraba con una mezcla de asombro y adoración, también estudiándome con la mirada y quise saber como me había vestido Morwen. Realmente era normal que la pequeña niña me mirara de esa forma: mi atuendo era en su mayoría negro con detalles dorados y rojos rubí, bastante sencillo pero al tiempo super elegante, en cada una de mis manos un anillo reluciente, pulseras negras con brillo y la manga izquierda de mi atuendo era encaje dorado; parecía a ver sido bordado en oro.
También para mi sorpresa cuando la pregunté, sin poderlo evitar, si me veía, reconoció que la encantaba mi pelo y no mi ropa, aunque aún así también adoraba la ropa, todos a su alrededor vestían de forma no muy llamativa.
Su enorme, brillante y encantadora sonrisa de pequeña descubridora me lleno aún más de curiosidad por esa pequeña de pelo chocolate y ojos con brillo de luna.
Quién creía que era su madre ya se dirigía a coger a la pequeña de la mano a lo que me apresuré a decir que esto sería nuestro secreto, y ella asintió encantada y llena de emoción por aquellas palabras.
Ya me alejaba volando marcha atrás aún mirándola mientras me alejaba y ella se despidió saludando con su pequeña mano, cogiendo a su madre después, echando otro vistazo al cielo.
Jugué con la ilusión de las flores hasta que mi querida amiga Mor apareció tras de mi, depositando un besito en mi mejilla. Hablé con ella de lo que pensaba hacer, la pedí alguna instrucción básica que había olvidado y que me eligiese el atuendo adecuado para lo que tenía pensado hacer.
Me vistió y me otorgo el aspecto de Sairazelle como quería que hiciese; ''Si salgo con este alma, somo tu y yo, así que si no os importa, lo usare en mis viajes''
Sonrió y me abrazo, quedándome al instante dormida.
[#]
Al despertarme, ya despejada y descansada, comencé el viaje que tenía pensado desde la noche anterior. Me encontré con la entrada triangular a aquel mundo en medio del desierto que Dreick me había explicado, recordaba poco de él, hace ya mucho que me lo explico y me había olvidado de cosas.
Lo básico lo tenía: no sabían nada de Valinor y me acordaba de ciertas cosas como el castillo que había ahí.
Sobrevolé siendo invisible la ciudad, intentando conocerla y supe que en hora humana allí serían sobre las 5 o 6 y estaban casi al principio del verano, aunque aun en primavera. Observe la gente desde cerca, siguiendo a un grupo de hombres hablar por una plaza, a una mujer en su casa satisfecha de su trabajo sentándose y leyendo algo, los bosques con un lago en un claro despejado de arboles, en el que un hombre no muy joven pero tampoco mayor, parecía ir a pescar o simplemente observar a los peces.
Quise asegurarme de ser invisible, y toque el agua haciendo que se formasen ondas, y ese hombre miro al cielo, donde no había ninguna nube y después al agua, convencido de que tenia que haber sido un pez.
Solamente me di una vuelta de reconocimiento ya que no recordaba con exactitud que hacer, simplemente me acordé del truco temporal, de poder aparecer en el mismo sitio años antes o después. Volando aún cerca de la gente que ni se enteraba de mi presencia, me sorprendió y asombró algo: una niña de unos 8 o 9 años.
Lo que probablemente fuese su madre, estaba hablando con una mujer, y la niña estaba a sus espaldas, mirando ligeramente al cielo, con una sonrisa de asombro y encantadora. Supe que me miraba a mí y me fijé en cada detalle de la pequeña: Aun suponiendo que tenia esa edad, parecía más pequeña y frágil, con un rostro realmente blanco y bonito, un cabello que le llegaba hasta los hombros bastante ondulado pero sin llegar a ser rizado, de un marrón chocolate con leche precioso. Si no recuerdo mal sus ojos eran grises profundos con el aro del iris tan negro como la pupila y vestía con lo que parecía una ''túnica romana'' de un rosa cerezo muy clarito.
Me miraba con una mezcla de asombro y adoración, también estudiándome con la mirada y quise saber como me había vestido Morwen. Realmente era normal que la pequeña niña me mirara de esa forma: mi atuendo era en su mayoría negro con detalles dorados y rojos rubí, bastante sencillo pero al tiempo super elegante, en cada una de mis manos un anillo reluciente, pulseras negras con brillo y la manga izquierda de mi atuendo era encaje dorado; parecía a ver sido bordado en oro.
También para mi sorpresa cuando la pregunté, sin poderlo evitar, si me veía, reconoció que la encantaba mi pelo y no mi ropa, aunque aún así también adoraba la ropa, todos a su alrededor vestían de forma no muy llamativa.
Su enorme, brillante y encantadora sonrisa de pequeña descubridora me lleno aún más de curiosidad por esa pequeña de pelo chocolate y ojos con brillo de luna.
Quién creía que era su madre ya se dirigía a coger a la pequeña de la mano a lo que me apresuré a decir que esto sería nuestro secreto, y ella asintió encantada y llena de emoción por aquellas palabras.
Ya me alejaba volando marcha atrás aún mirándola mientras me alejaba y ella se despidió saludando con su pequeña mano, cogiendo a su madre después, echando otro vistazo al cielo.
En el que ya no me veía.
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