viernes, 6 de abril de 2012

Instituto: destrucción.

En el salón de actos, una joven niña aún en primaria, había presentado a todo el colegio su ''libro'' de historias cortas y poemas. Era un ejemplo a seguir, tan joven y tan claro lo que la gustaba que aplaudí. Fue la única que lo hizo y por alguna razón la única, al parecer, que causo el alboroto. Todo el mundo comenzó a levantarse a hablar en voz bastante alta como si el recinto se quemase, pero no era eso: afuera, en el patio, habían atracciones recién instaladas. La tropa de animales sin domesticar salía a trompicones, empujando y pisoteando a los más pequeños. Antes de que la pequeña protagonista del día fuese derribada por un semental idiota, la abracé y me alejé del revuelo, dejándola en un sitio segura con sus amigos.


Salí a exterior a ver que estaba ocurriendo, pero no eran más que varias atracciones con bastante cola cada una por montar. No hice más que cabrearme apoyándome en una verja o algo parecido mirando como al gente de mi curso y mucha más (en su mayoría adolescentes) subían y bajaban con la atracción. Al poco rato, empezó el caos.


Las maquinas enloquecían, la protección de estas no servia para nada y la gente caía y caía como comida lanzada para buitres. Algunos aun habiendo caído de tanta altura y velocidad, seguían conscientes, no se mataron de milagro y la gente de la cola ayudaba o echaba a correr despavorida. Vi a mi grupo del que constaba de Lucía y otra chica más que no logre ponerle cara, ir dirección a nuestra capilla, justo donde las escaleras. Lucia ya estaba nerviosa y la chica misteriosa estaba hablando solo conmigo sin que nadie mas nos oyera; diciéndome que todo aquello era simplemente porque la conté el secreto, porque yo se tanto que otros no.
Mi reacción como fue obvia fue un cabreo monumental, segura de mi misma y con la sangre demasiado fría que de costumbre.


Bajamos a la carrera yo detrás de ellas las escaleras principales del instituto, topándome con Jahid casi de frente, subiendo; le salude con cierto sarcasmo e ironía, me encontraba así, pero pareció no oírme ni percatarse de mi presencia y seguí con mi camino, había prisa. 


En la acera paralela a la del instituto, reposaban ''paquetitos'' tapados con lo que serian sudaderas, ropas y mantas en algunos casos. Había un espeluznante numero de ''paquetitos'' que no contenían regalos agradables.
Fui la única que se atrevía a intentar reconocer tantos y tantos cadáveres, algunos tenían expresión de paz, otros simplemente estaban desangrados del gran impacto y otros con una expresión de terror cuando perdieron la vida.


De tantos, no vi a Alberto, el cual le vi estamparse contra el suelo y ver como sus miembros se retorcían en ángulos grotescos. Pero si vi a Maria, a una gran amiga de Lucia, la cual no estaba muy magullada, pero aun así, la escena no era agradable. Informe a Lucia sin dejarla si quiera mirar, ya estaba demasiado nerviosa y afectada. Mientras lloraba en mi hombro, la chica misteriosa me miraba con odio y rencor, como si todo eso hubiera sido mi culpa.


Alejándome de todos ellos, me tope con Alex, me abrazo fuerte y cuando me soltó, puede volver a ver a Jahid a quien le refresque la memoria de que me había visto y a una chica. Tampoco conseguí ponerla cara pero en las intrincadas conversaciones de cosas paranormales, sentía un gran respeto y comprendía gran parte de ello, al menos lo básico, por lo que intuí  que podría ser Pilar.
Alguien de los tres saco un teléfono y se oía al otro lado a Dani, lo supe perfectamente porque hablaba algo cansado hablando de cosas recién descubiertas e intrincadas. Pilar y yo nos mirábamos sin tanta experiencia mientras los hombres del grupo asentían entendiéndolo al milímetro.


Sé que después nos encaminamos todos hacía el ''tanatorio improvisado'' pero lo demás fue negro y vacío.

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